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Psicóloga, especialista en dolor crónico, enfermedades reumáticas y fibromialgia

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Blog

Blog de Milena Gobbo, psicóloga especialista en dolor y enfermedades reumáticas.

Información, ideas y novedades relacionadas con el dolor crónico, con las enfermedades que lo producen (fibromialgia, artritis reumatoide, cáncer, espondiloartropatías, enfermedad inflamatoria intestinal, etc.) y con los estados emocionales que contribuyen a que se mantenga (depresión, ansiedad, estrés, etc.)

Curso de experto en tratamiento y cuidados multidisciplinares en Reumatología

Milena Gobbo

El Departamento de Enfermería de la Universidad de Alicante, en colaboración con el Departamento de Salud del Hospital Universitario de Alicante, pondrá en marcha la primera edición del curso de Experto en Tratamiento y Cuidados Multidisciplinares en Reumatología, que se desarrollará desde el próximo 4 de marzo hasta el 26 de junio de 2019. El objetivo principal que se persigue con este curso es otorgar a los profesionales los recursos necesarios para poder brindar cuidados a los pacientes reumatológicos de forma adecuada, a través de tres vías de trabajo: la asistencia, la educación sanitaria y la investigación. El curso ha logrado la declaración de interés científico de la SER así como de OPENREUMA.

El curso está dirigido a enfermería, psicología, terapia ocupacional, fisioterapia, y en general cualquier disciplina sanitaria que trabaje o quiera trabajar en la mejora de la salud de pacientes con enfermedades reumáticas. Estoy segura de que no defraudará.

Os dejo aquí el enlace informativo del curso donde también aparece el enlace al póster/cartel del curso para su descarga: https://denfe.ua.es/es/titulos-propios/reumatologia/experto-en-tratamiento-y-cuidados-multidisciplinares-en-reumatologia-curso-2018-19.html

Versos en el asfalto. Emociones y dolor.

Milena Gobbo

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Versos en el asfalto.

Los vi una mañana muy temprano por sorpresa mientras esperaba a que el semáforo se pusiera verde. Dos líneas nada más, en blanco sobre negro. Eran apenas dos versos, que me evocaron de inmediato una persona y un momento concretos, colocando en mi boca una sonrisa y en mis ojos una lágrima, ambas luchando para ver quién ganaba. Ganó la sonrisa, que no soy yo mujer de lágrima fácil. En cualquier caso, los versos me sentaron muy bien, y agradecí mentalmente que alguien pensara que merecía la pena regalar belleza por los suelos. Quizás por eso, me resultó más que sorprendente que, justo a mi lado, otra persona comenzara a mostrar su ira, que iba “in crescendo” conforme se lanzaba en una diatriba en contra del Ayuntamiento, del mal uso de los dineros públicos, de los políticos en general y, ya de paso, de otras muchas cosas más con las que se iba “calentando” a sí mismo, con la connivencia de la persona que le acompañaba, y que asentía a cada cosa que decía.

Me gusta cuando pasan estas cosas, porque son ejemplos perfectos que utilizo para explicar a mis pacientes eso que, a veces, de puro evidente, se nos olvida:

las emociones son algo que no siempre tenemos bajo control, y cualquier cosa, literalmente cualquier cosa, puede ponerlas en marcha.

Contaba por la tarde esta historia a un paciente mío y le preguntaba: “Si yo me hubiera levantado con dolor de cabeza, y esa otra persona también, después de leer esos versos en el asfalto, ¿cuál de los dos crees que se sentiría mejor? ¿y cuál peor? ¿Y por qué crees que yo sentía nostalgia y alegría, mientras que la otra persona sentía ira y frustración, si los dos estábamos mirando lo mismo?”

Y en ese punto llegaba el momento de explicar una de las bases del tratamiento psicológico en general, y del tratamiento del dolor en particular. Las emociones pueden aparecer por cualquier razón: una palabra, un acontecimiento, el clima, un atasco, algo que vemos, algo que escuchamos… pero esas cosas son sólo los detonantes, el disparo de salida. La forma en que esos detonantes nos afectan es algo que depende de cómo nosotros vamos a procesar esa información. Las emociones dependen por una parte de nuestro sistema de creencias, por otro lado, de nuestra experiencia previa, pero, sobre todo, dependen de lo que pensamos en el momento concreto. Según lo que pensemos, según sea nuestro diálogo interior sobre cualquier cosa, tendremos unas emociones u otras.

Ante cualquier situación nosotros podemos pensar de modo distinto. Imaginemos lo diferentes que serían los pensamientos de alguien que tiene hambre, en estas tres situaciones: a) la tiene porque no puede obtener comida, b) tiene hambre porque está haciendo dieta, c) tiene hambre porque está haciendo huelga para mantener unos principios. ¿Se sufre igual el hambre? ¿se siente igual? ¿se piensan las mismas cosas?

Con el dolor ocurre lo mismo. Todos los pensamientos que añadimos a las sensaciones dolorosas generan emociones que aumentan la percepción de dolor o la disminuyen.

Es la diferencia entre sentir dolor y saber que acabará o no conocer su final. Entre tener dolor y pensar que eso nos hace inútiles o poco atractivos y tener dolor y pensar que eso no cambia quienes somos. Podría sin miedo afirmar que los ejemplos son infinitos.

El procesamiento de la información que recibimos del cuerpo se hace en el cerebro a través de distintas vías. Es el cerebro el que finalmente decide si hay dolor o no. El cerebro recibe información del cuerpo, pero, y esto es lo importante, esa información que recibimos del cuerpo se procesa primero en las estructuras cerebrales responsables de las emociones, y después pasa por el área que compara esta información con lo vivido, con las experiencias previas, antes de evaluar si lo que sentimos es dolor o no lo es. Según ambas cosas (experiencia y emoción) el dolor aumenta o disminuye. Saber esto es fundamental para empezar a controlar el dolor. Saber que podemos amplificarlo o disminuirlo si aprendemos a regular las emociones asociadas y si rompemos las creencias erróneas sobre el mismo. Nuestro lenguaje interno cambiará, nuestras expectativas y conductas cambiarán y las cosas irán mejor.

Resumiendo: ¿Quieres que te duela menos? Conoce mejor tus emociones y aprende a manejarlas. Tendrás a mano un arma analgésica poderosa sin efectos secundarios.

Milena Gobbo Positivamente Centro de Psicología

"BE HOUSE IN MY HOUSE". SEMANA DE LA CIENCIA 2018

Milena Gobbo

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Este año, de nuevo, tuve el placer de formar parte del equipo de profesionales que realizó la actividad “Be House in my house”, organizada por el instituto ARI y la asociación OpenReuma, en el marco de la Semana de la Ciencia. Esta actividad que hemos realizado por segundo año consecutivo, pretende mostrar la

importancia del equipo multidisciplinar en el manejo de las enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas

.

Nuestra experiencia nos dice que a estas actividades, que están relacionadas con la salud, acuden varios tipos de personas: por un lado pacientes y familiares de pacientes, y por otro profesionales de la salud o estudiantes interesados en estudiar cualquier rama de la sanidad. Así pues, sabiendo que el público es diverso, buscamos la manera de que todo el mundo saliera con unos mensajes claves de la actividad, no demasiado técnicos, pero sí prácticos y claros.

Elegimos como hilo conductor un paciente con lumbalgia y como lema “En el dolor, todo depende…”

Cada equipo, identificado con un color, debía aprender de qué depende un dolor lumbar: • El reumatólogo les enseñó a reconocer los síntomas que podían diferenciar un dolor mecánico de uno inflamatorio, así como las implicaciones que esto tiene para el diagnóstico y el tratamiento. • El fisioterapeuta, enseñó qué ejercicios ayudan a tener menos dolor de espalda. • La terapeuta ocupacional cosas tan prácticas como saber sentarse y levantarse de una silla sin forzar las lumbares. • La investigadora les ayudó a entender cómo la ciencia nos permite estudiar los síntomas, y discriminar entre lo cierto y lo falso. • Y yo, como psicóloga, intenté ilustrar cómo nuestros pensamientos y nuestras emociones pueden cambiar nuestra percepción del dolor, y hacer que nuestra conducta con respecto al mismo sea más o menos adaptativa.

Al final, hicimos teatro y jugamos a los médicos, y quedó muy claro que

en el dolor y en reumatología, todo depende…